El colegio brillaba bajo el sol de la mañana. Sami se detuvo junto al mural del patio.
Todos los colores estaban ahí. Pero ninguna palabra se veía. Sami miró el letrero de la puerta. Solo fondo blanco.
Keira llegó corriendo con su mochila azul. Señaló la ventana del aula. Cada libro en el estante estaba completamente en blanco.
Omaira apareció desde el pasillo con un crayón rojo. «¿Las palabras se fueron de paseo?» Los tres asintieron al mismo tiempo.
Maican, el perro detective, trotó por el patio. Su collar de lentejuelas brillaba. Levantó la nariz sobre el suelo de goma colorida.
Sami vio un montón brillante bajo el árbol. Todas las letras del colegio estaban amontonadas.
Intentaron devolver las letras. Maican estornudó y todas volaron por el aire como mariposas de papel.
Sami silbó. Las letras volvieron a su sitio. El árbol parpadeó con una nueva palabra: «Amigos».