Súper Saludable llegó a la plaza de la feria con un chapoteo de pétalos y hojas. '¡Explosión de dulces!' gritó Don Antojo. Súper Saludable sacó una fruta brillante de su capa.
Lanzó una manzana roja que rodó hasta los pies de Don Antojo. Él la pisó. Cruje. La manzana se convirtió en polvo azucarado.
Agitó un racimo de uvas moradas. Saltaron como pelotas. Plop, plop, plop. Los dulces vibraron con manchas jugosas.
Cerró los ojos y sopló una semilla de sandía. Explotó en arcoíris. Todos contemplaron la lluvia de colores.
La señora Frutal dejó caer su cesta. Los dulces brillaron y se volvieron galletas de avena y trozos de fruta.
Los niños corri3eron hacia las galletas nuevas. '¡Son deliciosas!', gritaron. Los adultos sonrieron al probarlas.
Don Antojo probó una galleta nueva. Sonrió. 'Así también me siento bien', murmura. La galleta cruje suavemente.
Súper Saludable asintió y se puso a descansar bajo un árbol frutal. El viento movió las hojas verdes con suavidad.
Villa Sonrisa brillaba como siempre. Las calles se llenaron de risas y el olor de galletas recién hechas. Todo volvió a la calma.
Súper Saludable cerró los ojos entre las hojas. Mañana habría otra aventura. Pero por ahora, descansaba tranquilo.