Bajo el gran árbol, Leo levanta un cuento cubierto de hojas. Lo abre de golpe, y una ráfaga lanza las páginas al aire como pájaros blancos. «¡Vamos a leerlo juntos!», grita, mientras las hojas crujen a su alrededor. Busca entre los helechos a sus tres amigos.
Leo llama entre las raíces: «¡Tina! ¡Paco! ¡Bruno!». Tina asoma con sus gafas relucientes, Paco responde desde una rama y Bruno baja de un tronco cercano. El libro espera sobre una raíz ancha, cubierto de hojas. Leo señala el claro, y los tres amigos corren, vuelan y saltan hacia allí.
Todos se acomodan alrededor de la raíz. Tina acerca sus gafas, Paco repite «¡Juntos, juntos!» y Bruno se cuelga de una rama para mirar. Entonces descubren una página doblada sobre la primera línea. Leo la toca con cuidado. Nadie puede leer el comienzo.
Leo alisa la página con sus patas. Tina sostiene una esquina, Paco sopla suavemente y Bruno intenta sujetar la otra con su cola. «Fiuuu!», silba el viento. El cuento entero se eleva y cae sobre la cabeza de Bruno, que empieza a caminar bajo aquel sombrero gigante.
El cuento vuelve a cerrarse con un ¡plaf! Bruno se queda quieto, escondido bajo la portada. Paco suelta una carcajada, Tina golpea el suelo con una pata y Leo ríe junto a ellos. Por un momento, solo se oyen risas, hojas danzantes y el suave golpeteo del caparazón de Tina.
De pronto, otra ráfaga desparrama las páginas. Leo corre tras ellas. Tina se coloca de lado para detener el viento con su caparazón, Paco recoge hojas sueltas entre los helechos y Bruno salta hacia la última página, que gira sobre una rama baja.
Cuando juntan las hojas, encuentran el final en la portada. El dibujo muestra a cuatro amigos leyendo bajo un árbol. Leo mira la imagen en silencio; luego coloca cada página en orden. «Empezamos desde el principio», dice, y abre el cuento con ambas patas.
Ahora el cuento queda bien sujeto entre todos. Leo lee en voz alta; Tina sigue las palabras, Paco cambia las voces y Bruno pasa cada página con cuidado. Las ramas susurran sobre sus cabezas. Al terminar, Leo señala la primera página: «Otra vez, pero ahora cada uno elige una voz».