
Las orejas mágicas de Tu peque
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Todas las páginas, con nuestro peque de muestra — este papel es para tu hijo.
1Mamá dice: «Tu peque, ¿me traes la cesta de pícnic, porfa?». Pero Tu peque sigue apilando bloques: la torre sube y sube. Las orejitas de Tu peque parecen tener el botón apagado.
2Hora del baño… Pero ¿qué es esto? ¿Por qué está Tu peque junto a la bañera llena de espuma con botas de agua? Tu peque mira las botas… y suelta una risita. ¡Algo se ha liado por el camino!
3¡Nos vamos de pícnic! Todos esperan en la puerta. Pero lo que trae Tu peque no es la cesta… ¡es una almohada gigante y esponjosa! La cesta sigue esperando en la cocina.
4Y un día, Tu peque sale de casa con un solo calcetín. El otro se queda solito, tirado en el pasillo. Una brisa fresquita le hace cosquillas en los deditos descalzos. ¡Hola, deditos al aire!
5«¡Al helado!». Mamá llama una vez, y otra, y otra… pero las orejitas siguen apagadas. Cuando Tu peque llega corriendo, en el cuenco solo queda un charquito derretido.
6Mamá se agacha y toca con suavidad las orejotas de la diadema de Tu peque: «¿Jugamos al botón de las orejas? Para, mírame… y repite lo que dije». Tu peque asiente con ganas: ¡suena muy divertido!
7Tu peque practica con su osito en la merienda de juguete: parar, mirar, repetir. «¡Osito, es la hora del té!». Con una mano en la orejota, Tu peque lo repite todo perfecto. El osito parece muy impresionado.
8Mamá pregunta otra vez: «Tu peque, ¿me traes la cesta de pícnic?». Parar. Mirar a mamá. «¡Cesta de pícnic, entendido!». Tu peque vuelve marchando con la cesta de verdad bien en alto… ¡y esta vez acierta de pleno!
9Con el botón de las orejas encendido, Tu peque oye un montón de sonidos nuevos: pajaritos que pían, hojas que susurran. Y de pronto… ¡tilín, tilín! ¡La campanita del heladero, calle abajo! Tu peque se para en seco a escuchar.
10Esta vez, ¡Tu peque es quien lo oye primero y llega primero! Mamá se ríe: «¡Ese botón de las orejas funciona de maravilla!». En el banco del parque, uno al lado del otro, disfrutan dos helados dulces que gotean. ¡Tilín, tilín: el mejor sonido del mundo!
