
Las palabras mágicas de Tu peque
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Todas las páginas, con nuestro peque de muestra — este papel es para tu hijo.
1¡Hoy Tu peque da una fiesta del té! Tacitas en la mesa, galletas en el plato. Tu peque da un último toque a la pajarita… ¡ahora sí que parece que recibe de verdad!
2Ya llegaron los invitados: Osito, Conejito y Robotito, cada uno en su cojín con su tacita. Tu peque abre los brazos bien grandes: «¡Bienvenidos, bienvenidos! ¡Que empiece la fiesta del té!»
3«¡Las galletas, mías! ¡El té, mío!» Tu peque lo agarra todo y lo abraza fuerte. Pero… Osito se desinfla, a Conejito se le caen las orejas, Robotito apaga los ojos. ¿Por qué la fiesta ya no es nada divertida?
4Entonces Tu peque se acuerda de algo que dijo mamá: ¡existen unas palabras mágicas! En cuanto las dices, todo empieza a brillar. Tu peque se sienta muy derecho. «¡Vamos a probar una ahora mismo!»
5Primera palabra mágica: «por favor». Con las manos juntitas: «Conejito, ¿me pasas una galleta, por favor?» ¡Tilín! Las orejas de Conejito se levantan bien altas, y chispitas doradas bailan sobre la mesa.
6Segunda palabra mágica: «gracias». Robotito sirve el té sin derramar ni una gota. «¡Gracias por el té, Robotito!» Sus ojos de botón se encienden como estrellitas, y el vapor sube contento de la taza.
7¡Ay, no! Tu peque estira la mano demasiado rápido y vuelca el té encima de Osito. El pobre Osito queda todo empapado, y las chispitas empiezan a apagarse. A Tu peque le arden las mejillas. ¿Y ahora qué…?
8Tercera palabra mágica, dicha bajito: «Perdón, Osito». Un secadito con la servilleta y un abrazo bien fuerte… La sonrisa de Osito se hace más y más grande, ¡y a su alrededor florecen chispitas rosadas!
9Osito le devuelve a Tu peque un «¡gracias!» enorme, y Tu peque sabe muy bien qué decir: «¡De nada!» Y ¡zas!, la mesa entera se llena de luz. Todos levantan su tacita: «¡Por la mejor fiesta del té!»
10La fiesta terminó. Tu peque sienta a sus amigos en filita y repite bajito los tesoros del día: «Por favor, gracias, perdón, de nada». Cuatro chispitas suben flotando como luciérnagas. «Buenas noches, palabras mágicas.»
