
Tu peque se muda de casa
Solo hacen falta una foto y un nombre.
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Todas las páginas, con nuestro peque de muestra — este papel es para tu hijo.
1¡Llegaron las cajas grandes, apiladas altas como una pared! Tu peque también tiene su cajita — ¡plas, plas! — llena de pegatinas por todas partes. Estrellas, conejitos y un cohete brillante. ¡Lista!
2Los tesoros más queridos se mudan a la cajita: el conejito, la piedra brillante y la hoja roja del parque. Uno a uno, con muchísimo cuidado. «Bien calentitos ahí dentro, ¿eh?»
3«Gracias, ventana, por darme tanto sol.» Tu peque da unas palmaditas suaves al alféizar. Las motitas de polvo giran en el rayo de luz, como si la ventana también dijera adiós.
4«Gracias, pared, por recordar cuánto he crecido.» Un dedito toca la marca de lápiz más alta. Y desde la puerta, un adiós despacito con la mano. «Adiós, cuartito. Te voy a extrañar.»
5¡En la sala, las cajas forman una montaña! Abrazando la cajita, Tu peque trepa hasta la cima: ¡al mando de la Montaña de Cajas! «¡Tierra a la vista! ¡Rumbo a la casa nueva!»
6¡Pi, pi! ¡En marcha! La cajita viaja en las rodillas de Tu peque, bien segura. Juntos miran las nubes correr por la ventana. «¡Esa parece nuestra casa nueva!»
7La casa nueva es grande y está vacía, y hasta las voces suenan raras: hola… hola-a… Desde la puerta, Tu peque abraza fuerte su cajita. La cajita es calentita y conocida.
8«¡Hola!» «…ola… ola…» ¡La habitación vacía repite lo que dices! ¡Y la escalera hace pom, pom a cada paso! Otro grito, otro pisotón… ¡A esta casa nueva también le gusta jugar!
9El cuarto nuevo tiene una ventana grande… ¡y afuera hay un árbol entero saludando con sus hojas verdes! La cajita se abre y los tesoros salen uno a uno. El conejito se queda con el mejor sitio del alféizar.
10Buenas noches, cuarto nuevo. La cajita de pegatinas monta guardia junto a la cama, y el árbol de afuera susurra una nana suavecita. Y es que el hogar viaja contigo adonde vayas.
