
Esperando la flor
Solo hacen falta una foto y un nombre.
Lee el libro entero
Todas las páginas, con nuestro peque de muestra — este papel es para tu hijo.
1Una semillita de girasol se acurruca en la tierra blandita. Una palmadita encima y un chorrito de agua de mantita. «¡Crece pronto, semillita, crece!»
2¡Chof, chof! ¡A beber agüita, semillita! Tu peque viene a mirar todos los días, con la nariz pegada a la maceta. Hoy… nada. Ayer… nada. Solo tierra calladita, guardando su secreto.
3Plic, plic… hoy llueve. Las gotas bailan sobre el paraguas: plin, plin, plin. La tierra sigue calladita. «¿Todavía no? A lo mejor a la semilla le gustan las nanas de lluvia.»
4A Tu peque le pican los dedos: «¿Y si escarbo solo un poquitito para mirar?» Una mano se acerca despacito a la tierra… y la otra la atrapa. ¡No, no! La semilla aún duerme, y a las semillas dormidas no se las despierta.
5¡Esperar se vuelve un juego! Tu peque clava un palito de medir justo al borde de la maceta. «¡Avísame en cuanto crezcas, eh! ¡Aunque sea un poquitito, cuenta!»
6Cuando sopla la brisa, Tu peque se sienta con las piernas cruzadas y le canta a la semilla, moviendo las manos como si dirigiera una orquesta: «La, la, la… despacito, florece cuando estés lista».
7En la tarde dorada, Tu peque hace un dibujo de la maceta… ¡con una flor enorme imaginada encima! «Cuando florezcas de verdad, compararemos a ver si acerté.»
8Y una mañana… ¡oh! Una cabecita verde asoma de la tierra, con dos hojitas redondas que se estiran. «¡Hola, brotecito! ¡Por fin despertaste!»
9El brote crece y crece: cada día más hojas, ¡y ya es más alto que el palito! Y Tu peque sigue viniendo cada mañana con su regadera. ¡Chof, chof, buenos días!
10¡Floreció! Un girasol dorado y enorme, más alto que Tu peque, saludando bajo el sol. Una mariposa le da una vuelta, y otra. ¡Así que esto es lo que crece cuando sabes esperar!
